Ahora Lara sabe la verdad: Bruce es su jefe - y él tiene una regla estricta contra relaciones en el trabajo. Lo que antes parecía emocionante e inevitable, de repente se vuelve peligroso.
Ella enfrenta un dilema: ¿debería reprimir sus sentimientos para proteger su carrera, o arriesgarse e intentar cambiar su opinión? Cada mirada, cada interacción está cargada de tensión, poniendo a prueba su determinación y los límites del deseo.